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martes, 20 de diciembre de 2011

AQUILES, EL DE LOS PIES LIGEROS

Y en respuesta le dijo Aquiles, el de los pies ligeros:
"¡Ayante Telamonio descendiente de Zeus, jefe de huestes!
Todo me parece que lo has dicho conforme a lo que sientes.
Pero mi ánimo se hincha de ira cuando de aquello
me acuerdo, de qué infame modo me trató entre los argivos
el Atrida, igual que lo habría hecho con un vil exiliado.
Vosotros id, pues, y manifestad mi mensaje:
no me ocuparé del sangriento combate
hasta que el hijo del belicoso Príamo, el divino Héctor,
llegue a las tiendas y a las naves de los mirmídones
matando argivos y envuelva las naves de humo y de fuego.
Cerca de mi tienda y de mi negra nave, Héctor,
por furioso que esté, creo que renunciará a la lucha."
Homero, Ilíada, IX, 644 a 655

viernes, 16 de diciembre de 2011

AQUILES, EL DIVINO

"Insensato! No me hables de rescate ni me lo menciones<...>
<...> vas a morir. ¿Por qué te lamentas así?
También Patroclo ha muerto y eso que era mucho mejor que tú.
¿No ves cómo soy yo también de bello y de alto?
Soy de padre noble, y la madre que me alumbró es una diosa.
Mas también sobre mí penden la muerte y el imperioso destino,
y llegará la aurora, el crepúsculo o el mediodía
en que alguien me arrebate la vida en la marcial pelea,
acertando con una lanza o una flecha, que surge de la cuerda."
Homero, Ilíada, XXI, 99 a 103

LA CÓLERA DEL PELIDA AQUILES

¿Quién de los dioses lanzó a ambos a entablar disputa?
El hijo de Leto y de Zeus. Pues, irritado contra el rey,
una maligna peste suscitó en el ejército, y perecían las huestes
porque al sacerdote Crises había deshonrado el Atrida.
Homero, Ilíada, I, 8-11.

LA CÓLERA DE AQUILES

La cólera canta, oh diosa, del Pelida Aquiles,
maldita, que causó a los aqueos incontables dolores,
precipitó al Hades muchas valientes almas
de héroes y a ellos mismos los hizo presa para los perros
y para todas las aves -y así se cumplía la voluntad de Zeus-,
desde que se separaron tras haber reñido
el Atrida, soberano de hombres, y Aquiles de la casta de Zeus.
Homero, Ilíada, I, 1 a 7.